Señor: Creo, pero aumenta mi fe.
Líbrame de razonamientos estériles y
enséñame a creer sin ver.
Haz que yo pueda aprender a través del
estudio teológico todo lo que Tú
deseas enseñarme, pero que no olvide, Señor,
que es en la oración donde puedo conocerte
mejor y aprender mucho más que en todo lo
que pueda leer y estudiar.
Que recuerde que, siendo Tú, Señor, fuente de
toda sabiduría y verdad, es en la unión
contigo a través de la oración sincera y
asidua, como llegaré a la verdad y obtendré
la sabiduría
Sin duda se trata de un concepto abstracto de muy difícil definición. La fe es un término propio de la religión que se refiere al acto de creer ciegamente en algo, ya sea en una deidad o en un conjunto de asuntos propios de la religión en cuestión. La creencia propia de la fe hace del asunto creído algo tan fuerte que adopta el carácter de verdadero aún sin ser comprobado. La fe puede comprenderse también como aquella actitud, que incluye tanto voluntad como intelecto, de totalidad del ser que se dirige a algo divino o a una entidad suprema.
En forma más específica, la religión Católica incluye la fe como una de las tres virtudes teologales, colocándola incluso en el primer lugar, con las que la Iglesia asiente la revelación de Dios.
Una definición de fe es posible de encontrar en la Biblia. Dicha definición se encuentra en Hebreos 11:1 y dice lo siguiente: “Es, pues, la fe la certeza de los que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Como es posible ver, se trata de uno de los pilares fundamentales de la religión Católica, comportándose como uno de los motivos, o incluso el más importante que ha permitido mantener a la Iglesia, como institución, en pie durante tanto tiempo.
Para las religiones en general, sea cual sea su naturaleza, la fe se comporta como algo fundamental, es más, sin la fe de sus fieles, las creencias dejarían de serlo, desvaneciéndose y permitiendo que la religión se desmoronase. Lo anterior, debido a que algo básico de todas las religiones es que hay cuestiones que sólo se creen, asuntos que los creyentes aceptan sólo por que su religión lo afirma, adoptándose como una creencia tan verdadera como aquellos asuntos comprobables a través de la historia o la ciencia.
Más allá del ámbito religioso, la fe está presente en el desarrollo y actuar de todos los seres humanos. Desde cierto punto de vista no podríamos funcionar en el mundo sin la fe o convicción sobre el orden y desarrollo de las cosas, aunque en la mayoría de los casos no contemos con las pruebas ni los conocimientos como para "probar científicamente" estas convicciones, sencillamente creemos en ellas.
¿Podemos tener Fe por nosotros mismos?
Jesús le dijo a San Pedro, al reconocerlo como el Mesiás: “Feliz eres, Simón, porque eso no te lo enseñó la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos” (Mt. 16, 17). Es decir, tenemos todas las gracias divinas para poder creer aun lo no comprobable y hasta increíble ... pero debemos responder a esas gracias dando nuestro asentimiento. Eso es tener Fe.
En resumen, la Fe -según palabras Santo Tomás de Aquino- “es un acto del entendimiento, el cual se adhiere a la Verdad Divina, mediante una orden de la voluntad movida por la gracia de Dios”.